Categoría: Mensaje del Párroco (página 2 de 3)

La Luna y el Huevo nos llevan al Infinito

La primera Luna llena tras el equinoccio de primavera marcaba a los judíos la Fiesta de la Paresceve que ellos enmarcan el primer mes del año (Ex 12,2), denominado en hebreo Nisán(=brote), porque en el fue liberado de la esclavitud de Egipto, cuyo culmen fue el paso milagroso  del mar Rojo. La Luna que marcaba un cambio de tiempo significaba para ellos una Nueva Era: la de la libertad para vivir como Pueblo de Dios.

La Pascua Cristiana, le da a esa fecha un nuevo sentido pues con la muerte y resurrección del Señor nacemos a la vida eterna al ser liberados del pecado que nos impedía su acceso. No se nos abre un nuevo tiempo sino una nueva Vida que queda bien simbolizada en el famoso Huevo de Pascua.  Nacemos por el Bautismo, nuevo paso por las Aguas, a la vida de Hijos de Dios y por ello herederos del Cielo. Esa vida germinando significa para nosotros no solo una vida más sino la Vida por excelencia, y así escribe san Juan al final de su Evangelio: “éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre” (Jn 20,31).

Ahondemos en esta cincuentena Pascual lo que Jesús explica estos días a sus discípulos en las apariciones, “ ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? “(Lc 24,226)y así redescubramos en núcleo de nuestra Fe. Cristo ha resucitado para llevarnos con El al Infinito de su Amor y Misericordia haciéndonos a nosotros partícipes de su misión y destino.

A Santa María, Reina del cielo, acudamos para gozar de su compañía y si nos desviamos, por ella volveremos al Señor pues la invocamos como Vida, dulzura y esperanza nuestra.                     Feliz Pascua y que Dios os bendiga.

Recordando Avatar

Haciendo memoria de esta película que, al margen de valoraciones morales me pareció espectacular,  me venía a la memoria que cuando dos de estos impresionantes seres se reconocían y se saludaban, ponían la mano sobre el pecho o bajo esternón del otro y se decían” te veo”.

Al considerar la fe del ciego de nacimiento de este Domingo que cuando es preguntado por Jesús: ¿Crees tú en el Hijo del hombre? El contestó:-«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»   Jesús le dijo: Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es. Él dijo: Creo, Señor. Y se postró ante él.

Nos damos cuenta que ha tenido que ser curado de su ceguera para reconocer a Cristo.  Nosotros pedíamos al inicio de este Tiempo “avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud“.  Capacitados por el uso de las armas de la Cuaresma ( la oración, ayuno y limosna) deberíamos reconocer a Jesús en las cruces y retos de cada día y responder como el ciego reconociendo ante nosotros la voz y llamada de Dios que nos interpela.

Reavivemos las ilusiones por completar debidamente el periodo Cuaresmal -ya estamos en la Cuarta Semana-, y ante las adversidades o lo que nos parece costoso por lo complejo, inesperado o bien que nos desborda, podamos decir como el ciego a modo de oración: “Creo Señor” o más imaginativo recordando la peli: “Te veo”.

Dios os bendiga

Mensaje del parroco

Estimados vecinos y feligreses virtuales:

Retomamos nuestro diálogo virtual en la estela de la Solemnidad de san José y  vísperas de la Solemnidad de la Anunciación del Señor. Dos fiestas que nos hablan por un lado de la Humildad de Dios para realizar sus Obras contando siempre con el consentimiento humano y por otro lado la docilidad de los que harían de sus padres para cumplir los deseos del Padre.

Si por una desobediencia entró el pecado en el mundo, es por una obediencia que entrara la Gracia para los hombres. Esto ya nos da un criterio claro de actuación. De acuerdo que obedecer es amar; cuánto más si queremos que Dios siga obrando en el mundo, dediquemos tiempo a la Oración que, como decía el papa Benedicto XVI, es “abrir la puerta a la acción de Dios en el mundo”. San José y Santa María, son maestros en el trato al Señor  nos ayuden como pedimos en una Oración Colecta de este tiempo que nos conceda Dios Luz para conocer su Voluntad y fuerza para llevarla a cabo.

Un cordial saludo, Fernando vuestro párroco y servidor.

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