Categoría: Mensaje del Párroco (página 1 de 3)

Mes de Mayo, qué gozada de la mano de Nuestra Madre.

Somos de San Simón de Rojas y siguiendo el ejemplo y mensaje de Nuestro Titular, comenzamos el mes de Mayo de la mejor manera posible, poniendo a los pies de Nuestra Señora, en la Ermita de Navahonda (Colmenar del Arroyo) los proyectos, ilusiones e inquietudes de la parroquia.

Pese a que vaticinaban lluvia, pasamos una mañana y parte de la tarde estupenda: tras el rezo del Rosario en Familia y visita de la Ermita, participando de juegos y una excelente variedad de tortillas, filetes empanados, croquetas, etc.. No faltó la habitual piñata llena de caramelos y alguna que otra sorpresita. Nuestra Madre sonreiría desde el Cielo viendo las delicias de la Convivencia y buen ambiente familiar de los que poco a poco nos reunimos allí.

Pero el mes de Mayo no ha concluido y vemos como la Imagen de Nuestra Madre se ha llenado de flores y plantas que con cariño, quienes ahora terminan la Catequesis, han ido poniendo a sus pies. Prueba de cariño y consideración, Nuestra Madre presume de sus hijos e hijas con las muestras de cariño que se le han presentado. Por lo tanto, os animo a que además de las flores que adornan la Imagen, no dejemos de tener un detalle a Nuestra Madre diario, para que presentado en  el Cielo, consiga tantas Gracias del Señor que necesitamos; más ahora, cuando parece que el Curso Pastoral termina y el animo no está tan decidido como al principio. Ya se sabe, la Primavera.  Todo por ello,decía un santo:”el amor a nuestra  Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza” (S. Josemaría Escriba; Camino 492) o tu cansancio. Feliz mes de Mayo a todos.

Gracias don Joaquin

Es de bien nacidos, ser agradecidos, y debo expresar públicamente mi gratitud a nuestro Obispo que ahora, cumplido lo que  manda el Derecho Canónico, deja el testigo de Pastor de la Diócesis al obispo electo don Ginés. Con sus más de 25 años al servicio de la Iglesia de Getafe, primero como Vicario y luego obispo desde 2004, ha sido un fiel sucesor de don Francisco y recto Pastor con una clara dedicación entregada al servicio de su gente. Recuerdo especialmente sus últimas palabras en  las Confirmaciones del Año pasado, tras agradecerle su presencia a pesar de sus múltiples dedicaciones:  nos dijo ” está mal desmentir a vuestro párroco pero es que ha dicho que me cuesta venir y es mentira, ¡vengo encantado!”. Lo que arrancó de todos un agradecido aplauso.

No voy a añadir más a su amplia carta de agradecimiento a la Diocesis  en reconocimiento de lo que ha vivido y sus pasiones formación, jóvenes y Familia,  así como su preocupación por los enfermos y menos favorecidos.  Pero si recordar que desde mis primeros años en el Ministerio, acudía a él en el Obispado como Vicario y salía convencido de su dedicación y entrega, era para mí un “rostro amable” que suavizaba mis preocupaciones. Y entendía que nuestro Obispo, don Francisco, se fiase de él en tantos cometidos.

El Papa Francisco, al que tuve la ocasión y suerte de abrazar en nombre de todos en Diciembre, citaba una frase del sacerdote Alberto Hurtado, que nos ayuda a reflexionar en su visita a Chile y Perú: ” Esta muy bien no hacer el mal, pero esta muy mal no hacer el bien”. Me consta que don Joaquín no ha dejado de hacer el bien que se le proponía y por ello, puede ahora ceder el testigo con tranquilidad, sabiendo además que no se va lejos sino más bien cerca para seguir al servicio de quién disponga.

Muchas gracias a su persona y Misión, seguimos rezando para que Dios colme su Ministerio de frutos, bendiciones y alegrías, como la de sabernos amados por Dios por el buen hacer de sus ministros.   Gracias

 

Acción de gracias por los 25 años de sacerdote

Al dar gracias este día por 25 años de ministerio Presbiteral soy consciente de la gran desproporción que existe entre la grandeza del don y la dignidad del enviado, como le he oído a nuestro Obispo.

Permitidme utilizar la expresión del Beato Álvaro del Portillo que ha sido un ejemplo y especial intercesor y, de quién recibí la bendición 15 días después de mi ordenación: Gracias perdón ayúdame más.

Gracias

Gracias a Dios por el regalo de la vida la fe y una familia que me hizo comprender y valorar estos dos tesoros. Vivimos para el Amor y el vivir en una familia generosa y creyente te hace crecer sin darte cuenta de su grandeza en una Alegría que tiene su raíz en la entrega amorosa y el sacrificio.

Gracias a quienes confiaron en que podría ser algo, así amigos y profesores, sacerdotes y formadores a pesar de mis rebeldías, perezas, gamberradas, consiguieron que descubriese la Vida en mayúscula.

Y si ellos se fiaron de mí por ver algo más que un gamberrete, cuanto más los obispos que me confirieron la grandeza de este don del que ahora doy gracias, los dos ya en el Cielo, don Ángel Suquía  que me ordenó diácono y nuestro primer obispo don Francisco José Pérez y Fernandez Golfín presbítero.

Gracias a las comunidades e instituciones en que se me ha confiado servir: las parroquias todas de Nuestra Señora, de la  Asunción de Valdemoro, de la Anunciación de Fuenlabrada y de la Saleta en Alcorcón y ahora de un gran devoto de Nuestra Señora San Simón de Rojas; del Colegio Santa Elena y Arenales donde sigo; del Hospital de Mostoles y Residencia de Ancianos de Villaviciosa de Odón y; de los voluntarios y socios de Manos Unidas y Legión de María. En todas estas realidades sigo dando gracias a Dios por la posibilidad de encontrar y servir a gente fantástica y compartir los retos de hacer descubrir al mundo de hoy que otra vida es posible con la Gracia de Dios. Con vuestro ejemplo y entrega, sois un estímulo para buscar la santidad que yo mismo os propongo. (prueba de ello la ilusión y cariño puestos en esta celebración)

Gracias a los sacerdotes y compañeros que he tenido de los que siempre he aprendido y aprendo, como ahora don Fernando, y; especialmente a los directores del Opus Dei que pacientemente me han atendido y atienden en mi Vida espiritual.

Perdón

No os voy a mostrar mis pecados de los que soy consciente en gran parte pero si se que os merecéis un párroco, servidor y hermano que muchas veces por precipitación, descuido o no saber no he correspondido como merecéis.

Perdón Especialmente a aquellos que por lo dicho se han sentido defraudados por Dios o la Iglesia al no recibir el trato esperado y merecido.

No puedo pediros perdón por ser el cura de las tres ces, calvo, catalán y culé pués son mi identidad. A alguno le podrá molestar no me cabe duda, si puedo pedir disculpas por no disimularlo por caridad.   Por todo ello pido a Dios y a vosotros

Ayudame más

Pues aún queda mucho por hacer para hacer seguir creciendo el Reino de Dios entre nosotros, son muchos los niños, jóvenes, familias que no conocen la Alegría de servir a Cristo. Que sufren en sus hogares y en tantos sitios sin tener una mano amiga a la que agarrarse.

Ayudarme a descubrir a los jóvenes que se puede ser feliz entregando la vida -el Señor y Nuestra Madre premian con alegría desbordante-; a los adultos la gozada de ser fieles a los compromisos adquiridos, y; a todos  que la Iglesia es una gran Familia en la que se nos quiere no tanto por lo que tenemos sino por la grandeza de ser llamados Hijos de Dios. Y Por ello miramos a los hombres como hermanos con los que reímos y lloramos y más, si no son capaces de elevar los ojos para rezar a un mismo Dios que se nos entrega en cada Eucaristía, que sale a nuestro encuentro para perdonarnos en cada Confesión -multiplicándose la alegría en el Cielo-, y ofreciendo el consuelo y el regazo de una Madre en sus penas y tristezas que compartiéndolas las hace más llevaderas hasta su desenlace final en el Paraíso.

Ayudarme con la oración y sacrificio y no me cabe duda de que Dios nos seguirá premiando con bendiciones para que seamos más y mejores los hijos de su Iglesia, y quizá con un templo más grande, que con vuestro cariño y ejemplo se queda pequeño para contener el corazón de este sacerdote que hacéis crecer día a día. Dios os bendiga, y que podáis decir siempre con san Pablo para mí el vivir es Cristo sin quitar los ojos de Nuestra madre a la que san Simón nos ayuda a saludar Ave María.

Recibid con mi gratitud y suplica mi bendición.

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