Categoría: Mensaje del Párroco (página 1 de 3)

Corazón de Cristo

Me parece oportuno y útil este artículo de nuestro Obispo centrándonos en la Consagración de España al Sagrado Corazón, buen descanso.
«El 3 diciembre de 2018, en una solemne celebración litúrgica presidida por el Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Renzo Fratini, dio comienzo el Año Jubilar que el Papa ha concedido a la diócesis de Getafe con motivo del Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús.
En los meses transcurridos doy gracias al Señor por el don de su Amor que se expresa en su Corazón, un corazón abierto y traspasado que nos invita a acercarnos e introducirnos en este misterio para vivir de él y anunciarlo al pueblo que el mismo Señor nos ha confiado.
¿Quién de nosotros no ha bebido de esta espiritualidad del Corazón de Jesús en algún momento de su vida? Algunos desde su infancia, en su casa, de labios de sus padres que nos enseñaron a confiar en el Señor con esta jaculatoria tan sencilla y tan profunda al mismo tiempo: “Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío”. Un acto de confianza que revela la esencia misma de la fe. ¿O acaso la confianza en el Señor no tiene que ser lo que mueva nuestra vida cada día?
El Año Jubilar que celebramos en la diócesis de Getafe es un acto de confianza en el amor de Dios que no defrauda, que es siempre nuevo. El amor entregado de nuestro Dios, y representado en el Corazón de su Hijo, es siempre actual, no pasa. Podrán, incluso deberán, cambiar sus expresiones, pero no su espíritu, su esencia.
Este Año Jubilar nos tiene que servir para dar testimonio público de nuestra fe, que tiene en el centro al Corazón de Jesucristo que abre las puertas de nuestro propio corazón. Y pedir al Señor que revitalice nuestra fe y la de nuestro pueblo para que seamos realmente discípulos misione- ros y testigos del Señor en el mundo. El corazón de Cristo, su costado tras- pasado es sobre todo un sacramento de caridad que nos lleva a vivir nosotros esa misma caridad con los de- más.
“Su Corazón divino llama entonces a nuestro corazón; nos invita a salir de nosotros mismos y a abandonar nuestras seguridades humanas para
fiarnos de él y, siguiendo su ejemplo, a hacer de nosotros mismos un don de amor sin reservas” (Benedicto XVI. Homilía, 19 junio 2009).
El lema “Sus heridas nos han curado” (1 P 2,25) es una llamada a curar también nosotros tantas heridas que hay en el corazón del hombre y en las entrañas del mundo. Poner amor donde hay odio y división, poner paz donde hay guerra e incomprensión, poner justicia en las desigualdades y en la corrupción, poner libertad en medio de tantas esclavitudes, poner alegría cuando el corazón se ha instalado en la tristeza por la falta de esperanza, poner la gracia donde el pecado y la ausencia de Dios ha llevado el infierno.
Nos encomendamos a Santa María, “mujer eucarística con toda su vida” (San Juan Pablo II). Que Ella acompañe el camino de la Iglesia y sea Estrella brillante que ilumine la obra de la evangelización». + D. Ginés García Beltrán

Nuevo Comienzo y nuevo Inicio

Con los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, los bautizados completan el ciclo de Iniciación cristina, no completan la vida Cristiana, que como nos recordaba un pastor había oído de un chaval, «que ganas tengo de acabar la catequesis porque así no tendré que ir más a Misa». NO HA ENTENDIDO NADA,  Don Francisco en la homilía de la Confirmación nos resaltaba el Nuevo Inicio de los cristianos confirmados, y ante la maravilla de esas 20 personas que recibieron el Sacramento en Nuestra parroquia, no me queda sino decir: Enhorabuena y a disfrutar.

El Papa Francisco lo decía en una homilía en Ginebra, qué grande vivir sabiéndonos hijos de Dios, y llamando a Dios Padre, entramos en comunión con los demás. Al rezar el Padre Nuestro decía:» es la oración del nosotros, de la Iglesia; una oración sin el yo y sin el mío, toda dirigida al tú de Dios («tu nombre», «tu reino», «tu voluntad») y que se conjuga solo en la primera persona del plural: «Padre nuestro», dos palabras que nos ofrecen señales para la vida espiritual.

 Cuando está el Padre, nadie está excluido; el miedo y la incertidumbre no triunfan. Aflora la memoria del bien, porque en el corazón del Padre no somos personajes virtuales, sino hijos amados. Él no nos une en grupos que comparten los mismos intereses, sino que nos regenera juntos como familia. No nos cansemos de decir «Padre nuestro»: nos recordará que no existe ningún hijo sin Padre y que, por tanto, ninguno de nosotros está solo en este mundo. Pero nos recordará también que no hay Padre sin hijos: ninguno de nosotros es hijo único, cada uno debe hacerse cargo de los hermanos de la única familia humana».

Tras estas consideraciones,¿podemos vivir como hijos desfamiliarizados? Qué gozada encontrarnos y vivir juntos tantos acontecimientos, en el hospital, en clase, en cada casa, incluso en el festival de baile. Qué alegría sentir que Dios además de la Fe nos da una familia con la que seguir creciendo.

Han terminado las catequesis, y queda en el aire en muchos este pensamiento: «qué pena, pero el curso que viene más». Os invito a dar gracias a Dios y a Nuestra Madre por este milagro de la Fe que crece y se robustece en los miembros de nuestra pequeña parroquia, y;  confío sigamos creciendo en santidad – porque vivimos más cerca de Dios y de los demás- y en número. Dios os bendiga

la foto es de la última excursión en el Soto, Familión

Mes de Mayo, qué gozada de la mano de Nuestra Madre.

Somos de San Simón de Rojas y siguiendo el ejemplo y mensaje de Nuestro Titular, comenzamos el mes de Mayo de la mejor manera posible, poniendo a los pies de Nuestra Señora, en la Ermita de Navahonda (Colmenar del Arroyo) los proyectos, ilusiones e inquietudes de la parroquia.

Pese a que vaticinaban lluvia, pasamos una mañana y parte de la tarde estupenda: tras el rezo del Rosario en Familia y visita de la Ermita, participando de juegos y una excelente variedad de tortillas, filetes empanados, croquetas, etc.. No faltó la habitual piñata llena de caramelos y alguna que otra sorpresita. Nuestra Madre sonreiría desde el Cielo viendo las delicias de la Convivencia y buen ambiente familiar de los que poco a poco nos reunimos allí.

Pero el mes de Mayo no ha concluido y vemos como la Imagen de Nuestra Madre se ha llenado de flores y plantas que con cariño, quienes ahora terminan la Catequesis, han ido poniendo a sus pies. Prueba de cariño y consideración, Nuestra Madre presume de sus hijos e hijas con las muestras de cariño que se le han presentado. Por lo tanto, os animo a que además de las flores que adornan la Imagen, no dejemos de tener un detalle a Nuestra Madre diario, para que presentado en  el Cielo, consiga tantas Gracias del Señor que necesitamos; más ahora, cuando parece que el Curso Pastoral termina y el animo no está tan decidido como al principio. Ya se sabe, la Primavera.  Todo por ello,decía un santo:»el amor a nuestra  Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza» (S. Josemaría Escriba; Camino 492) o tu cansancio. Feliz mes de Mayo a todos.

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