Haciendo memoria de esta película que, al margen de valoraciones morales me pareció espectacular,  me venía a la memoria que cuando dos de estos impresionantes seres se reconocían y se saludaban, ponían la mano sobre el pecho o bajo esternón del otro y se decían” te veo”.

Al considerar la fe del ciego de nacimiento de este Domingo que cuando es preguntado por Jesús: ¿Crees tú en el Hijo del hombre? El contestó:-«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»   Jesús le dijo: Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es. Él dijo: Creo, Señor. Y se postró ante él.

Nos damos cuenta que ha tenido que ser curado de su ceguera para reconocer a Cristo.  Nosotros pedíamos al inicio de este Tiempo “avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud“.  Capacitados por el uso de las armas de la Cuaresma ( la oración, ayuno y limosna) deberíamos reconocer a Jesús en las cruces y retos de cada día y responder como el ciego reconociendo ante nosotros la voz y llamada de Dios que nos interpela.

Reavivemos las ilusiones por completar debidamente el periodo Cuaresmal -ya estamos en la Cuarta Semana-, y ante las adversidades o lo que nos parece costoso por lo complejo, inesperado o bien que nos desborda, podamos decir como el ciego a modo de oración: “Creo Señor” o más imaginativo recordando la peli: “Te veo”.

Dios os bendiga